Montañas y valles en tu sonrisa
Si observamos nuestros dientes en el espejo, solemos fijarnos en su blancura o en su alineación. Sin embargo, pocas veces prestamos atención a un detalle fascinante: la superficie de las muelas y premolares no es plana. En lugar de ser lisas como una mesa, presentan relieves, picos y hendiduras que parecen un pequeño paisaje en miniatura. ¿Por qué la naturaleza decidió diseñarlos así?

El servicio de transportación médica para pacientes oncológicos y de tratamiento de hemodiálisis constituye una prioridad en la provincia de Holguín, aun en medio de la compleja contingencia energética que atraviesa el país y que limita la disponibilidad de combustibles fósiles.
Con la participación de profesionales del oriente cubano sesionó en la provincia de Holguín el taller territorial de Neonatología, dedicado a socializar los últimos protocolos aplicados en esta especialidad.
Cuando hablamos o sonreímos, pocas veces pensamos en los pequeños pliegues de tejido que se esconden bajo nuestros labios y lengua. Son tan discretos que casi pasan desapercibidos, pero cumplen un papel fundamental: los frenillos. Esos “hilos” de piel que conectan la lengua con el piso de la boca, o los labios con las encías, son mucho más que simples curiosidades anatómicas.
Cuando miramos una sonrisa, rara vez pensamos en el complejo proceso que hizo posible que esos dientes estén ahí. Los vemos como piezas duras y brillantes, pero detrás de cada uno hay una historia fascinante que comienza mucho antes de que aparezcan en la boca. 