Camilo Cienfuegos Gorriarán, el señor de la vanguardia nació hace noventa y cuatro años para convertirse en uno de esos hombres que en su andar hacen historia y quedan en la memoria de un país.
Del pueblo nació y de sus raíces se forjaron las virtudes que dejaron una huella profunda en el corazón de todos los cubanos. Así era el hombre del sombrero Alón, el emblemático comandante rebelde que escribió capítulos de gloria en la última fase de la lucha insurreccional en Cuba. Hombre de sangre jacobina estuvo entre los ochenta y dos combatientes de la expedición del yate Granma para emprender la lucha armada contra la de Fulgencio Batista.
Los altos valores patrióticos que distinguían al sagaz guerrillero en las montañas de la Sierra Maestra y el Llano lo hicieron merecedor de la absoluta confianza del comandante en jefe Fidel Castro Ruz. En la sierra maestra Camilo participa en numerosas canciones tanto en la zona montañosa y en los llanos de esta región del oriente cubano. Allí demostró su gran capacidad organizativa de jefe guerrillero.
Camilo es leyenda viva. Su vertiginoso paso por la vida con solo veintisiete años de edad dejó la huella de su consagración en todo momento. La lealtad a Fidel y a la patria. El de sonrisa amplia sigue vivo en la memoria de su pueblo que lo recuerda como el hombre jovial, el de las mil anécdotas, el del sombrero halón, héroe de Yaguajay y de Cuba. Su entrega, liderazgo y compromiso representan el mayor legado para las generaciones más jóvenes de cubanos.
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