En tiempos de nuestros ancestros y de una generación a otra, en particular en el oriente cubano, la planta denominada comúnmente como sagú ha sido utilizada con beneplácito por sus propiedades nutricionales y en el tratamiento de algunas irritaciones cutáneas.

Más allá de lo tradicional, la doctora Alma Torres Gómez de Cádiz Agüero, de la dirección de ciencia, tecnología e investigación de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín, llevó a cabo un amplio estudio con el propósito de fomentar el cultivo priorizado de esta planta cuyo nombre científico es Maranta arundinácea Linn

A modo de antecedente refiere que también la emplean países de Latinoamérica (México, Venezuela y Colombia) y naciones asiáticas (Taiwán, Vietnam y China), mientras que en Cuba pocos campesinos la introducen en sus parcelas.

Autora principal de este trabajo presentado en el VI Encuentro Nacional de Mujeres Creadoras, en La Habana, la también Master en Seguridad Biológica en Salud Humana, explicó que ante la necesidad de impulsar la soberanía alimentaria, realizó  una revisión bibliográfica y estudios fitoquímicos los cuales demostraron las propiedades que posee el almidón del sagú en cuanto a compuestos biológicos, grasas y aceites esenciales, polisacáridos, alto contenido proteico, vitamínico y de fácil digestión.

Especifica la especialista que es un alimento de excelencia para bebés, niños menores de tres años, ancianos, personas convalecientes y población en general, además de ser un producto beneficioso para quienes padecen de enfermedad celíaca y alergia al gluten porque no lo posee.

El impacto económico de fomentar su cosecha y uso a nivel nacional –agregó- contribuye a sustituir importaciones de harina de trigo, maicena, avena y quaker, entre otros cereales, además de la potencialidad que presenta como renglón exportable.

Expresa, además, que todas las partes de la planta son utilizables, tanto en la industria panificadora y de dulces, elaboración de mermeladas, aditivos para sopas, así como base de excipiente en la rama farmacéutica y cosmética.  Las hojas secas y el agua que se utiliza en el lavado del almidón extraído del tubérculo se emplean en la alimentación animal y como fertilizante del mismo lugar donde se siembra la planta. Es un mejorador de ese suelo pues aumenta la porosidad y aireación.

Cultivadores del sagú en Villa Clara, Guantánamo y Holguín expresaron su determinación de producir a gran escala si se le garantiza la tecnología requerida, para lo cual tenemos encadenamiento productivo con el departamento de ciencia y técnica de la Empresa Héroes del 26 de julio, el Centro de Desarrollo de la Maquinaria Agrícola (Cedema), ambos en nuestra provincia, y la Planta Mecánica de Camagüey con vistas a fabricar esos medios, precisó la doctora.

Destacó igualmente el apoyo intersectorial por parte investigadores de la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu y la Oscar Lucero Moya, en Holguín y de otras entidades.

Este proyecto factible de desarrollar está inscripto en el libro de registro de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir) de la dirección municipal de salud de Holguín y fue presentado en la Jornada Científica del III Congreso Nacional de Medicina Familiar 2023 y 10ma Jornada de  Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Sevilla, España.

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