El primero de junio se celebra en distintos países del mundo el Día Internacional de la Infancia. La jornada tiene el objetivo de recordar que los niños son el grupo más vulnerable y también el más afectado por las distintas crisis regionales y mundiales.  

La larga historia de esta conmemoración revela el camino recorrido para conseguir el reconocimiento de estos derechos. El punto de partida fue la Conferencia Internacional en Defensa de la Niñez, efectuada en Viena, en abril de 1952. Allí se proclamó que, por el solo hecho de nacer, el niño tiene derecho a ser feliz. 

Luego, el 1 de junio de 1956, la Asamblea General de la ONU acordó instituir el Día Internacional de la Infancia para consagrar la fraternidad y la comprensión entre los niños y las niñas del mundo entero. 

Cuba, no está ajena a dicha fecha y  desde 1963 cada primero de junio es una fecha para propiciar la defensa de la niñez y su plena incorporación en actividades educacionales, artísticas, deportivas y recreativas que contribuyan a su formación y desarrollo plenos. 

No obstante, son varios los desafíos que restan para avanzar en la protección integral de la infancia. La violencia hacia niños, niñas y adolescentes sigue existiendo en las familias cubanas, en varias direcciones: violencia verbal, física, psicológica, incluso sexual con menor cantidad de casos identificados. 

La comunidad, la escuela y las instituciones aún deben influir sobre las crianzas positivas, respetuosas y responsables, para prevenir la violencia y contribuir al pleno desarrollo de los infantes. 

Asimismo, la equidad de género en la formación de niños y niñas desde edades tempranas, la educación familiar hacia valores cívicos sobre el cuidado del medio ambiente y la conservación del patrimonio, así como la alimentación y nutrición seguras y saludables, son aún asignaturas pendientes en todos los niveles. 

Incluyamos a los niños, niñas y adolescentes en la transformación de las sociedades, hagámoslos partícipes de la construcción de un país mejor. No son nuestra propiedad, sino nuestra garantía de un futuro más sostenible.

FOTOS: Nathali Espinosa Castellanos