En los talleres de una industria del oriente cubano cambia la escala del desafío. La Empresa Mecánica Héroes del 26 de Julio (Holmeca), en Holguín, amplía su experiencia en el ensamblaje de maquinaria agrícola con nuevos tractores MTZ de 80 caballos de fuerza, una evolución de la cooperación iniciada con Belarús.

La experiencia comenzó con el ensamblaje de los Belarus 321M, de 35 HP. Los primeros 12 equipos fueron armados en Holguín con asistencia técnica de especialistas de la industria bielorrusa. A partir de ese resultado, ambos países acordaron ampliar la cooperación y llevar el proyecto hacia nuevas unidades.

Ahora, la fábrica holguinera incorpora tractores de mayor potencia. Imágenes divulgadas por la propia empresa muestran el proceso de apertura de contenedores procedentes de Belarús y el inicio de las labores de ensamblaje de los MTZ de 80 HP, nuevamente con acompañamiento técnico extranjero.

El movimiento tiene una lectura que va más allá de la llegada de nuevos equipos. Para una industria especializada durante décadas en la fabricación y reparación de implementos agrícolas, ensamblar tractores significa incorporar nuevas capacidades, formar personal y ampliar los vínculos con proveedores y fabricantes internacionales.

Y existe otro elemento: los tractores no llegan a un vacío industrial. Holmeca cuenta con experiencia en la fabricación de implementos que pueden complementar la maquinaria agrícola, desde equipos para preparación de suelos hasta soluciones destinadas a diferentes actividades productivas.

La cooperación con Belarús también apunta a una etapa posterior: incrementar la participación de la industria cubana en la cadena de producción mediante la fabricación de partes y piezas. Esa posibilidad fue planteada desde las primeras negociaciones y constituye uno de los objetivos de una relación que La Habana y Minsk buscan ampliar.

El reto es considerable. Cuba necesita renovar un parque de maquinaria agrícola envejecido y al mismo tiempo, enfrenta dificultades para importar equipos, componentes y repuestos.

Por eso en Holguín la apuesta no se limita a poner un tractor en funcionamiento. El propósito es aprovechar una alianza tecnológica para recuperar capacidades industriales, generar encadenamientos y acercar maquinaria a un sector decisivo para la producción de alimentos.

En una fábrica que durante décadas ha producido soluciones para el campo cubano, los nuevos tractores marcan otra etapa: la de convertir el ensamblaje en una plataforma para ampliar capacidades industriales.

FOTOS: Yordanis Rodríguez Laurencio


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