En Holguín, la Empresa Sideromecánica del Oriente Héroes del 26 de Julio diversifica sus producciones, incorpora el ensamblaje de tractores y busca nuevos encadenamientos para sostener su actividad en medio de las restricciones económicas y energéticas.
Mantener una industria activa en las actuales condiciones de la economía cubana supone mucho más que fabricar. También implica encontrar insumos, incorporar nuevos conocimientos, conservar trabajadores especializados y buscar alternativas para comercializar las producciones.
Ese es parte del desafío que enfrenta en Holguín la Empresa Sideromecánica del Oriente Héroes del 26 de Julio, una entidad que tradicionalmente ha estado vinculada a la fabricación de implementos agrícolas y que ahora amplía sus actividades.
Entre sus nuevas experiencias está el ensamblaje de tractores, una actividad que ha obligado a los trabajadores a incorporar conocimientos y procedimientos diferentes a los habituales.
Para Wilber Pérez, operador de la empresa, el proceso comenzó con una etapa de capacitación junto a especialistas bielorrusos.
«“El reto fue un poco brusco, pero hemos aprendido. Nos hemos ido superando poco a poco. La capacitación fue muy sólida y pudimos aprender lo suficiente para empezar a ensamblar”.»
La incorporación de nuevas producciones ocurre mientras Cuba aplica un paquete de 176 medidas económicas orientadas a modificar las condiciones de funcionamiento de las empresas estatales, ampliar sus mecanismos de gestión y favorecer nuevas relaciones comerciales.
En la Sideromecánica holguinera, uno de los desafíos es lograr que esas transformaciones también se traduzcan en mejores condiciones para quienes sostienen la producción.
Retener el conocimiento
La pérdida de trabajadores especializados es uno de los retos que enfrenta el sector industrial. Por ello, la dirección de la empresa vincula las posibilidades de mejorar los ingresos con los resultados y la eficiencia alcanzados.
“Los salarios los ajusta la empresa en sus condiciones y en su nivel de eficiencia que tenga”, explica su director, Reynaldo Pupo Martínez.
Según el directivo, la empresa trabaja para establecer mejoras salariales de acuerdo con sus posibilidades y resultados.
La lógica es directa: una industria necesita tecnología y materias primas, pero también necesita conservar a las personas capaces de hacer funcionar sus procesos.
Buscar proveedores y nuevos negocios
Las dificultades para acceder a determinadas materias primas han llevado también a modificar las relaciones comerciales.
La empresa busca establecer vínculos con formas de gestión no estatal para cubrir determinados déficits de insumos y desarrollar producciones destinadas a la población.
Ramón Piferrer Martínez, del área comercial, considera que las nuevas medidas económicas amplían las posibilidades para que la empresa estatal establezca este tipo de relaciones.
“Los encadenamientos con las formas de gestión no estatal nos están ayudando a solventar algunos déficits de insumos”, señala.
Estas alianzas permiten, de acuerdo con la empresa, encontrar materiales, desarrollar producciones y mantener ocupada su fuerza laboral.
No se trata únicamente de vender una producción terminada. El objetivo es construir una red de relaciones que permita a la industria responder a necesidades concretas y, al mismo tiempo, generar ingresos para continuar funcionando.
Una industria bajo nuevas reglas
La transformación también cambia la manera en que la empresa entiende su actividad.
“Estamos sometidos a una economía de mercado”, afirma Pupo Martínez. “Eso decide que tengas calidad, que tengas oportunidad, que llegues primero y que además se hagan las cosas una sola vez”.
En ese escenario, la calidad deja de ser solamente un requisito técnico y se convierte en una condición para encontrar compradores y sostener las producciones.
La Sideromecánica del Oriente enfrenta así un proceso que va más allá de incorporar tractores a su catálogo
La capacitación de sus trabajadores, la búsqueda de nuevos proveedores, los vínculos con actores económicos no estatales y la posibilidad de ajustar los ingresos según los resultados forman parte de una misma transformación: hacer que una empresa estatal encuentre nuevas maneras de producir y sostenerse en un escenario económico diferente.
En Holguín, ese proceso se observa dentro de una fábrica. Pero el desafío trasciende sus instalaciones: cómo mantener activa la industria, aprovechar las capacidades existentes y convertir la eficiencia en una herramienta para preservar producción y empleo en medio de las restricciones que enfrenta la economía cubana.
FOTOS: Yordanis Rodríguez Laurencio

