Unos minutos de charla con un actor que ha transitado con acierto por la radio, el teatro, el cine y la televisión bastan para comprender qué significa amar una carrera por herencia y por rigor propio. Con Luis Enrique Carreres Ortiz confirmamos esa entrega profunda al arte de actuar.
Luis, ¿qué lugar ocupa la radio en tu vida?
En Santiago de Cuba di mis primeros pasos en la actuación y lo hice, fundamentalmente, en la radio, pues en aquel momento no existían enseñanzas media ni superior para estudiar esa especialidad. Entonces se promovió un curso integral de radio para captar nuevos talentos, y ese fue el comienzo.
«Ya traía, además, una referencia muy importante: mis padres son actores cuya obra mayor ha estado en la radio santiaguera.
«Trabajé en CMKC y Radio Mambí, las emisoras más importantes de Santiago, e integré un bloque dramático muy completo que incluyó espacios de corte histórico, policíaco e infantil.
«Vale destacar que en esos inicios también incursioné mucho en el teatro, hasta formar parte del Cabildo Teatral.
«Me mantuve largo tiempo trabajando en la radio de mi provincia, hasta que llegué a La Habana, donde mis inicios igualmente me acercaron a este medio. Se me abrieron las puertas de Radio Progreso y Radio Arte, donde tuve la oportunidad de interpretar personajes muy interesantes y de gran responsabilidad: en la primera, junto a Moraima Osa, Héctor Pérez, Caridad Martínez y doña Carmen Solar; y en Radio Arte compartí con Loly Morera, Alicia Álvarez, entre muchos otros excelentes profesionales.
«Logré madurar un trabajo que me llevó a obtener incluso premios importantes Caricato, tanto en series como en monotemáticos. Por eso, antes de pensar en insertarme en la televisión, la radio —con sus singularidades— me dio esa primera, valiosa y necesaria experiencia, que luego despertó en mí la necesidad de darme a conocer un poco más. Fue entonces cuando me acerqué a la pequeña pantalla».
¿Cuándo y por qué llegas a la televisión?
El gran responsable de mi llegada a la televisión es el director Rolando Chiong, con el telefilme Soy tuyo. Esta propuesta gustó mucho el día de su estreno y, luego, cuando se transmitió en televisión, resultó un verdadero suceso. Gracias a ello tuve la oportunidad de intervenir en otras series televisivas como Coco verde, luego Al compás del son y ¡Oh, La Habana!
De esa manera se fueron abriendo los caminos, aunque ya tenía experiencias anteriores en la televisión en Santiago de Cuba, en colaboración con la televisión nacional. Ejemplos de ello son espacios infantiles como La cueva de los misterios y Jóvenes audaces.
Todos estos trabajos constituyeron referentes importantes para continuar en series, teleplays y capítulos del policíaco Tras la huella; no como el oficial que interpreto ahora, sino en personajes, mayormente, de “mala cabeza”»
Tienes la capacidad de transitar con igual éxito por el humor y el drama. ¿Cómo lograrlo?
Gracias por el comentario. Creo que, si algún éxito personal he tenido dentro del mundo del humor, se debe al empeño de muchos comediantes que notaron mi vis cómica y me invitaron a compartir con ellos propuestas en televisión.
«En esos casos siempre acepté con mucho temor y respeto, porque considero que la comedia es una de las expresiones más difíciles dentro del universo actoral: hacer reír es muy complejo.
«Recuerdo que me llamaron para formar parte del elenco del programa Deja que yo te cuente, donde permanecí durante ocho años. Comencé sustituyendo a Noel Oquendo (Claro), un personaje que ya se había ganado al público. Al principio costó un poco que la gente se acostumbrara al “Pillo”, pero se logró, y me dediqué entonces a la comedia, a la par del dramatizado.
«Hoy hago humor en teatro y centros nocturnos. Después de Deja que yo te cuente llegué a Vivir del cuento, con el personaje de Voltímetro, que conquistó a mucha gente. Todavía hay quienes me llaman así, lo cual es un gran placer, porque significa mantener vivo uno de los programas humorísticos más importantes de la televisión cubana, capaz de llegar a todos».
Eres el más reciente presentador del proyecto Lucas. ¿Cuánto te exige y cómo lo has concebido?
Realmente no me puedo quejar, porque he participado en muchos programas de televisión como actor y locutor; recuerdo ahora mismo Súper doce, A moverse y A romper el coco.
«Cuando terminó Vivir del cuento, me encontré con Orlando Cruzata, quien me propuso trabajar como presentador en su proyecto Lucas. Desde el inicio fue un reto inmenso, y con mucho respeto le dije a él y al resto del equipo que debía pensarlo bien.
«Es un espacio con una dinámica de locución muy particular: aunque permite momentos de improvisación, detrás de esa aparente informalidad hay una estructura muy sólida, pensada y seria.
«Hasta ahora me ha ido de maravillas y, con el paso del tiempo, me siento cada vez más cómodo con el equipo técnico y artístico, con Cruzata y con toda la gente linda que me rodea. Lucas es mi presente y espero que también forme parte de mi futuro».
Con la certeza de que cada camino recorrido se ha convertido en una experiencia fértil, tanto en lo personal como en lo profesional, Luisito —como le llaman sus más cercanos— es un actor de vivencias plenas que, con total naturalidad, lleva a todos los medios en los que ha madurado, para bien de quienes hoy, satisfechos, le aplauden.
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