Si alguna vez te has mirado al espejo y has abierto la boca bien grande, seguro que la has visto. Es esa pequeña cosita carnosa, como un diminuto globito, que cuelga justo en el centro al fondo de tu garganta. Popularmente la llamamos "campanilla", y su nombre médico es úvula. Pero, ¿para qué está ahí? No parece hacer gran cosa… ¿o sí? Resulta que este pequeño apéndice es mucho más útil e interesante de lo que piensas.

Para empezar, imagina que estás comiendo o bebiendo. Cada vez que tragas, un montón de músculos y tejidos en tu garganta entran en acción en una coreografía perfecta para que la comida baje por el tubo correcto (el esófago) y no por el equivocado (la tráquea, que te haría atragantarte).

La campanilla actúa como una especie de taponcito de seguridad. Durante la deglución, se mueve hacia arriba y atrás para ayudar a cerrar la nasofaringe (el paso hacia tu nariz). Básicamente, evita que la comida o el líquido hagan el viaje de regreso y te salgan por la nariz. ¿Alguna vez te reíste tan fuerte tomando algo que te salió por las fosas nasales? Pues en ese momento, tu campanilla estaba demasiado distraída riendo como para hacer bien su trabajo.

Pero sus funciones no acaban ahí. Tiene un papel sorprendente en el habla y la saliva. Esa pequeña masa de tejido es como un humidificador natural. Ayuda a distribuir la saliva por la boca y la garganta, manteniendo todo húmedo. Además, participa activamente en la pronunciación de ciertos sonidos, sobre todo los guturales y las vibrantes de algunas lenguas (como la "r" en francés o en árabe). Sin ella, nuestra voz sonaría un poco diferente.

Y por si fuera poco, es una centinela contra las infecciones. Está hecha de un tejido que contiene glóbulos blancos, así que es parte de tu primera línea de defensa contra los gérmenes que intentan colarse por tu boca. Aunque su inflamación (uvulitis) puede ser dolorosa y molesta, es una señal de que tu cuerpo está luchando. Así que la próxima vez que veas tu campanilla, recuerda: no es un simple adorno olvidado por la evolución. 

Es un músculo multifuncional: un guardián que evita atragantamientos, un asistente de voz, un humidificador y un pequeño soldado inmunológico. Un gran trabajo para esa cosita temblorosa que cuelga silenciosamente en la penumbra de tu garganta. La naturaleza no desperdicia nada, ni siquiera ese pequeño colgante que siempre ha despertado nuestra curiosidad.

FOTO: (Sitio Web istockphoto.com)


Visitas

104310
Hoy: 48
Ayer: 257
Esta semana: 940
Este mes: 3.491