En la parte oriental de Cuba se ejecuta una de las inversiones tecnológicas más estratégicas del actual proceso de transformación energética del país: la instalación de sistemas de almacenamiento con baterías de gran escala.
No generan electricidad nueva, pero pueden evitar algo crítico: caídas totales del Sistema Electro energético Nacional. En su propósito de diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles, Cuba prevé la instalación de hasta 92 parques solares fotovoltaicos en todo el territorio nacional. La meta es alcanzar alrededor de 2 000 megawatts de capacidad instalada en los próximos años. Actualmente, la generación conjunta de los parques ya aporta cifras significativas.
El ingeniero Radamés Leyva lo explica con claridad:
“Hoy prácticamente está en el orden de los 600 MW diarios de producción de energía por parte de los parques, todos en conjunto, y es una mejora grande. Imagínate tú que si en el día no existiera la producción de los parques fotovoltaicos, ¿cuánto sería el déficit? Por la noche por ejemplo hay 2000, pero por el día ese déficit baja enormemente”.
Sin embargo, la energía solar depende directamente de la radiación y puede provocar variaciones bruscas en la frecuencia del sistema eléctrico. Sin almacenamiento, parte de esa energía incluso no puede incorporarse a la red por riesgo de inestabilidad.
Yurik Aguilera Gómez, jefe del grupo de montaje y puesta en marcha, advierte:
“Posiblemente tengamos 100 MW que no podemos aportarlo porque no existen estas instalaciones en servicio y haría muy inestable el sistema y pudiéramos sufrir un percance total.”
Para enfrentar ese desafío, en esta primera etapa se construyen cuatro sistemas de almacenamiento en puntos estratégicos del país, dos en el occidente y dos en el oriente, cada uno con capacidad cercana a 50 megawatts. Se trata de instalaciones de alta tecnología y elevado costo, concebidas para estabilizar la frecuencia y proteger la red ante variaciones súbitas.
La ingeniera Carmen Santos Roque puntualiza:
“No, eso realmente no resuelve el problema, nada más para estabilizar la frecuencia los picos que pueda haber en el sistema y van a inyectar energía momentáneamente.”
Estas baterías no eliminan el déficit estructural de generación, especialmente en horario nocturno. Pero sí aportan un elemento decisivo: capacidad de respuesta inmediata. En milisegundos pueden absorber o inyectar energía para evitar colapsos del sistema.
Aguilera Gómez agrega:
“Ya vendrán otras etapas, porque son instalaciones muy costosas si esta instalación estuviera trabajando para aportar energía en horario pico, pudiera aportar 50 MW durante una hora.”
Para alcanzar el 24 por ciento de generación eléctrica nacional con fuentes renovables, Cuba no solo apuesta por más parques solares, sino también por el almacenamiento y la modernización de su red. El objetivo es claro: avanzar en soberanía energética y reducir el riesgo de apagones totales en un sistema sometido a fuertes tensiones.
FOTOS: Yordanis Rodríguez Laurencio

