Si observas las orejas de las personas verás la gran variedad de formas, pero: Detengámonos un momento a observar nuestras orejas. Si lo piensan, son unos artefactos bastante peculiares. Tienen protuberancias, valles, curvas, lóbulos que cuelgan y pliegues que parecen sacados de un mapa de carreteras en miniatura. No se parecen a nada. No son lisas como las de un delfín, ni grandes y móviles como las de un elefante. Son nuestras, sí, pero ¿alguna vez nos hemos preguntado por qué tienen exactamente esa forma? ¿Fue un capricho de la naturaleza o hay una razón de fondo?