Cada nacimiento es una historia única. En los primeros minutos de vida, la atención especializada resulta determinante, sobre todo cuando un recién nacido llega antes de tiempo o enfrenta alguna condición que requiere vigilancia y cuidados médicos.
En el Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin, ese acompañamiento comienza desde el salón de parto, donde se prioriza el apego precoz, un primer contacto piel con piel que favorece el vínculo entre la madre y su bebé e impulsa el inicio temprano de la lactancia materna.
Cuando un pequeño necesita una atención diferenciada, inicia entonces un proceso en el que la preparación profesional, la tecnología y el trabajo en equipo se convierten en herramientas esenciales para enfrentar los retos de esta especialidad.
La doctora Ana Nastia Tamayo, jefa del Servicio de Neonatología de la institución médica, explica que el personal mantiene una preparación constante en técnicas y procedimientos actualizados para ofrecer una atención cada vez más precisa a los recién nacidos.
"Nos hemos preparado muchísimo en todo lo actualizado referente a la neonatología. El servicio ha incorporado herramientas diagnósticas como el ultrasonido pulmonar, los estudios Doppler y la evaluación hemodinámica neonatal. Pero además de cualquier técnica o procedimiento, interpretar siempre la clínica del paciente es lo más importante... Estos métodos diagnósticos que permiten valorar de manera integral la condición del paciente y orientar las decisiones terapéuticas". Refiere la especialista.
La atención no se limita al tratamiento de las afecciones, sino que incorpora prácticas dirigidas a favorecer la recuperación y el desarrollo del recién nacido. La lactancia materna ocupa un lugar esencial dentro de este proceso. Desde las primeras horas se promueve la calostroterapia, una práctica que aprovecha las propiedades del calostro para contribuir al fortalecimiento de las defensas del bebé y acompañar su evolución.
Luego, cuando las condiciones del pequeño lo permiten, la sala de piel a piel se convierte en otro espacio de atención. Allí madres y padres participan activamente mediante el contacto directo con sus hijos, una práctica que favorece la estabilidad del recién nacido y fortalece los vínculos familiares, incluso en casos de prematuridad.
Historias como la de Leilanis Rojas de la Cruz muestran el impacto de este modelo de atención. Nacida antes de completar su tiempo de gestación, la pequeña permanece bajo vigilancia especializada y ya transita por la sala de piel a piel, donde el contacto con su madre forma parte del proceso de recuperación. Su mamá, Daniela de la Cruz Llorente, reconoce el acompañamiento recibido durante la evolución de la bebé y la dedicación del equipo médico que sigue de cerca cada avance.
En este sentido, la doctora Tamayo destaca que la incorporación a esta sala no depende únicamente del peso del bebé, sino de otros indicadores clínicos, como la capacidad de succión efectiva, un elemento fundamental para avanzar hacia el egreso junto a la familia.
“Lo más importante es que el niño succione, que tenga una succión efectiva, y eso lo logramos desde el inicio con la madre, con rehabilitación, que trabaja junto a nosotros”, señala. Como parte de esta atención integral, el servicio emplea también recursos destinados a favorecer el confort y la adaptación del recién nacido, como los llamados pulpos de apego, utilizados para brindar seguridad y evitar que los pequeños manipulen sondas u otros dispositivos médicos.
Ese acompañamiento especializado también permitió la evolución favorable de los trillizos hijos de Yenia Lagos Santisteban, quienes nacieron el 16 de junio en el Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin, luego de un embarazo de alto riesgo y con una edad gestacional de 34 semanas. Tras varias semanas de cuidados y seguimiento por parte del equipo de Neonatología, los tres pequeños recibieron el alta médica y regresaron junto a su familia con un estado de salud favorable.
Yenia destacó el acompañamiento constante de médicos, enfermeras y demás especialistas durante la estancia hospitalaria, así como el apoyo brindado para garantizar la recuperación y el bienestar de sus bebés. Y es que más allá de los equipos y procedimientos, la neonatología apuesta por un principio esencial: cuidar cada vida desde sus primeros momentos hasta lograr que el recién nacido regrese junto a su familia.
FOTOS: María Karla Casaus

