Te duele el oído, pero el Estomatólogo te revisa y te dice que lo tienes sano? No estás loco. El problema puede estar en una caries. Sí, una simple muela picada puede hacerse pasar por un dolor de oído. ¿Cómo es posible? La respuesta está en un "cableado" compartido.
Imagina que en tu casa se va la luz en la cocina, pero el problema real está en el sótano. Algo parecido le pasa a tu cuerpo con el dolor. Los médicos llaman a esto dolor referido: sientes molestia en un lugar, pero la fuente real está en otro. Y la caries es una experta en esta trampa.
El culpable de esta confusión es el nervio trigémino, el quinto par craneal. Es el principal responsable de sentir dolor en gran parte de tu cara, incluyendo dientes, encías, mandíbula… y sí, también partes del oído. De hecho, el oído recibe sensibilidad de varios nervios, y el trigémino es uno de los más importantes.
Cuando una caries avanza y alcanza el centro del diente (la pulpa, donde está el nervio), este envía señales de dolor a través del trigémino. Pero aquí viene el truco: las fibras nerviosas del diente y las del oído convergen en el mismo punto del cerebro. Tu cerebro no siempre sabe distinguir de dónde viene la señal. Así que puede interpretar que el dolor viene de la oreja cuando en realidad nace en la muela.
Este fenómeno es más frecuente de lo que crees. Los estudios médicos señalan que los dientes son una de las causas más comunes de dolor de oído cuando el oído está sano. Una caries profunda, un absceso o incluso un cordal retenido pueden manifestarse como una otalgia intensa.
¿Cómo distinguirlos? Una pista clave: si el dolor empeora al masticar, al tomar algo frío o caliente, o al presionar un diente específico, es muy probable que el problema sea dental, no del oído.
Si no resulta, la solución está en tu dentista. Quizá tu oído está sano… y el verdadero problema está escondido en una muela. Esa es la trampa del trigémino.
FOTO: (instagram.com)

