La leche materna constituye el alimento ideal para el recién nacido durante sus primeros meses de vida, por sus propiedades nutricionales, inmunológicas y de fácil digestión. Con esa premisa, el Banco de Leche Humana "Luz para la Vida", del Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin, promueve la donación voluntaria de este recurso biológico para beneficiar a bebés que, por diferentes condiciones clínicas, no pueden recibir directamente la leche de sus propias madres.
Cada donación inicia con un proceso cuidadosamente controlado. “Las madres vienen de forma voluntaria a donar su leche. Debe ser una madre sana, que no sea fumadora”, explica Ninfa Gómez Santín, enfermera del Banco de Leche Humana de la institución.
Luego de la extracción, la leche se conserva bajo condiciones adecuadas de congelación hasta pasar al proceso de pasteurización, realizado aproximadamente antes de los 13 días de su recolección. "Durante este procedimiento, la leche es sometida a un tratamiento térmico controlado que permite eliminar microorganismos potencialmente dañinos y garantizar su seguridad para el consumo, al tiempo que conserva gran parte de sus componentes nutricionales y factores de protección"; precisa la especialista.
Todo el proceso se desarrolla bajo estrictas medidas de higiene, desde la extracción y manipulación hasta los controles microbiológicos que determinan su calidad antes de ser suministrada a los pequeños.
Para las madres donantes, este gesto representa también una forma de acompañar a otros recién nacidos. Yaneisi Díaz dice: "Es una satisfacción saber que puedo ayudar e influir en el crecimiento y desarrollo de algunos niños que necesitan la leche materna". Mientras, Érica Rodríguez asegura que le alegra "aportar en la salud de otros bebés con este valioso e imprescindible alimento".
En algunos casos, las condiciones clínicas del recién nacido impiden que pueda recibir directamente la leche de su madre en los primeros momentos de vida. Por ello, la extracción temprana permite conservar un alimento especialmente valioso: el calostro, esa primera leche producida tras el nacimiento, rica en anticuerpos, proteínas y otros componentes que contribuyen al desarrollo del sistema inmunológico del bebé.
La doctora Ana Nastia Tamayo, jefa del Servicio de Neonatología del Hospital Lenin, explica que esta primera leche posee un alto valor protector para los recién nacidos. En los casos donde resulta necesario, se aplica la calostroterapia, una práctica que consiste en administrar pequeñas cantidades de calostro directamente en la mucosa oral del bebé, aprovechando sus propiedades inmunológicas y favoreciendo la estimulación de sus defensas.
La leche procesada en el banco se destina principalmente a recién nacidos bajo peso, prematuros o aquellos que presentan dificultades para tolerar otros tipos de alimentación. "Siempre estamos atentos y vigilando cuando un bebé recibe esta leche. Al día siguiente en la sala verificamos si la toleró, si ha aumentado de peso y cómo ha sido su evolución", explica Ninfa Gómez Santín.
Además de su empleo en neonatología, este alimento puede beneficiar a otros pacientes pediátricos que requieren sus propiedades nutricionales e inmunológicas como parte de su recuperación. Así, el Banco de Leche Humana "Luz para la Vida" se convierte en un puente entre madres solidarias y pequeños que necesitan de ese primer alimento capaz de acompañar sus comienzos.
FOTOS: María Karla Casaus

