La Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Adel Calderón Fonseca, ubicada en el municipio de Holguín, se encuentra inmersa en un proceso de capacitación clave para transformar sustancialmente su gestión productiva ante las presiones de un clima cada vez más hostil.
Impulsada por el proyecto Nutrivida, del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en alianza con el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), esta iniciativa busca dotar a los agricultores y directivos de herramientas científicas y técnicas para proteger sus siembras, asegurar las producciones agrícolas y garantizar el abastecimiento de alimentos para la comunidad local.
Uno de los pilares fundamentales de este programa es la formación en Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo (PVR). Gracias a esta preparación, la directiva de la cooperativa supera los métodos empíricos e improvisados al enfrentarse a sequías prolongadas, lluvias intensas o plagas. La metodología les permite evaluar con rigor técnico la vulnerabilidad específica de cada finca y superficie cultivable, anticipando el impacto de las amenazas meteorológicas y diseñando estrategias efectivas de respuesta que resguardan la soberanía alimentaria del territorio.
Asimismo, la capacitación profundiza en la aplicación práctica de las matrices de vulnerabilidad dentro de la dinámica diaria de la cooperativa. Mediante el dominio de esta herramienta científica, los líderes locales adquieren la capacidad de medir la exposición, sensibilidad y adaptabilidad de sus sistemas agrícolas frente a fenómenos extremos. Esta evaluación rigurosa permite jerarquizar la atención y priorizar los cultivos, infraestructuras y grupos de productores que presenten mayor fragilidad ante contingencias específicas.
Otro aspecto primordial de la instrucción se centra en la efectividad de los Sistemas de Alerta Temprana (SAT), articulando la información meteorológica con la acción inmediata en el campo. El proyecto Nutrivida garantiza que los mensajes y avisos hidrometeorológicos se traduzcan en medidas concretas de protección, definiendo protocolos claros sobre cómo proceder ante pronósticos de sequía o precipitaciones severas. De esta manera, las alertas se transforman en decisiones oportunas que reducen drásticamente las pérdidas productivas y preservan el sustento de las familias campesinas.
Esta preparación integral constituye un sólido puente entre la evidencia científica y la sabiduría tradicional del productor holguinero. Al dotar a la CCS Adel Calderón Fonseca de conocimientos estructurales y herramientas de prevención, el proyecto Nutrivida no solo protege las cosechas actuales, sino que sienta las bases de una resiliencia a largo plazo en el corazón agrícola del municipio.
FOTOS: Mariannis Alba Correa

