Diez de octubre fecha con un gran simbolismo histórico y de identidad nacional. En mil ochocientos sesenta y ocho este día marcó en el calendario el inicio del proceso independentista cubano.
Con Carlos Manuel de Céspedes y su acción en el ingenio la demajagua iniciaba el camino donde todos los criollos serían considerados por igual sin importar sus raíces étnicas.
Siglos contra el colonialismo español legaron grandes personalidades y hechos históricos inolvidables. Antes de céspedes existieron otros como Varela y después llegaron Ignacio Agramonte, Máximo Gómez, Antonio Maceo y tantos otros héroes a veces anónimos.
Cómo olvidar la asamblea de Guaimaro? El rescate del brigadier Julio Sanguilí la protesta de Baraguá y cientos de cargadas de gallardía. Estos hechos más que acciones simbolizan tradiciones patrias inquebrantables.
La fecha de la independencia fue definida de manera explícita por José Martí en su poema Diez de Octubre, parte de su prosa plasma: no es un sueño es verdad. Grito de guerra lanza el cubano pueblo enfurecido pueblo que tres siglos ha sufrido.
El ingenio la deMajagua representa un sitio histórico preservador de un legado. En esos lares primero estuvo un trapiche y el olor a melaza y después se enarboló la primera bandera soberana y se escuchó el primer grito de viva Cuba Libre.
El diez de octubre de mil ochocientos sesenta y ocho inició una revolución. La que se llevó en el decursar del tiempo hasta llegar a Fidel y su generación del centenario y después hasta nuestros días.
Hoy no se va la manigua a empuñar un machete más el llamado sigue siendo el una Cuba libre e independiente. Más que frases guilladas representa la preservación de una identidad histórica, el respeto hacia quienes lucharon y dieron su vida por la libertad y el aplauso hasta quienes día a día se levantan a continuar su lucha por un país mejor. Cada día debe tener la esencia del diez de octubre: independencia con una soberanía nacional que conserva su historia de manera intangible.
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