Ernesto Guevara de la Serna, el Che, pasó a la eternidad por la virtud de ser héroe por estar en los que luchan por hacer a los pueblos libres y combatir las desgracias y pobrezas.
El eco de sus pasos guerrilleros se escuchan en América. Venciendo las injusticias con su adarga al brazo y el corazón repleto de esperanza. El continente americano le abrió los brazos para jamás dejarlo ir. Lo conoció y supo de sus cualidades, sus ansias de luchar por los que sufren desmanes del imperialismo.
Cuba lo acogió como un hijo, aquel argentino, latinoamericano patrimonio de todos los que aman la paz es de los que crean una obra que perdura para toda la vida. Del eterno guerrillero no podemos hablar en pasado, sino presente y futuro, su recia personalidad inspira, transforma el mal en bien, la guerra en paz, el odio en amor.
El Che, hombre austero, justo y cabal antiimperialista, hombre de profundas convicciones marxistas y amor al prójimo anda en la tierra de llanos de nuestra América. No es un santo, no es un mito, es un héroe, una historia viva, un símbolo de entrega total, es luz y ejemplo que ilumina nuestra mente.
FOTO: Alberto Korda

