La Empresa Eléctrica de Holguín asume la reparación de transformadores como parte de una estrategia que busca reducir el déficit de esos equipos y las afectaciones en el suministro de energía a la población, provocadas fundamentalmente por la sobrecarga.
El taller dispone de insumos para reparar hasta 20 equipos y, de contar con materia prima estable, podría asumir de forma gradual la recuperación de 60 en un mes, comentó a la Agencia Cubana de Noticias Ulises Fuentes Noris, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Centro de Operaciones.
Alrededor de 120 equipos se reportan dañados en el territorio por la sobrecarga derivada del déficit de generación y del aumento de la demanda de artefactos de alto consumo, como triciclos, motorinas, ecoflow y otros, en medio de la crisis energética, según el listado que publica y actualiza con frecuencia en redes sociales la Unión Eléctrica en la provincia.
Los recuperados se entregan por un escalafón establecido, de acuerdo con el mayor tiempo sin servicio, que en muchos casos supera los 30 días, precisó el directivo.
Alcanzado ese ritmo con la materia prima asegurada, la UEB reduciría el listado prácticamente a cero en cuestión de dos meses, aliviaría los circuitos y disminuiría las interrupciones, un aporte decisivo a la estabilidad del servicio en el territorio, pues cada unidad rehabilitada puede abastecer alrededor de 40 viviendas, precisó Fuentes Noris.
De sostener ese nivel productivo de manera estable, el territorio dispondría de una reserva de transformadores que permitiría colocar dos unidades en los puntos más saturados y someter los instalados al ciclo de mantenimiento programado, agregó Fuentes Noris.
Sin embargo, con suministros solo para 20 dispositivos, el taller podría quedar parado en dos semanas y las afectaciones seguirían en aumento, pues a medida que los apagones se prolongan y se recortan las horas con electricidad, los instalados operan por encima de su capacidad.
La línea de reparación constituye una alternativa viable, justificada por la lejanía de la fábrica encargada de este procedimiento en el oriente cubano, situada en el municipio de Manzanillo, en la provincia de Granma.
Con el desempeño de esta entidad se ahorra combustible en el traslado hasta Manzanillo y se agilizan los tiempos de respuesta, pues la capacidad productiva de la planta granmense se vincula con la demanda de toda la región oriental, comentó Luis Gabriel Reinaldo Mendoza, jefe del taller.
Trabajadores recontratados por la empresa con experiencia en estas labores asumen la preparación del personal, además de un proceso de estandarización de la entidad, explicó Reinaldo Mendoza.
Los daños en los dispositivos obedecen fundamentalmente a la sobrecarga y, en otros casos, al robo de aceite dieléctrico, que afecta tanto a los que atienden a la población como, en mayor medida, a los vinculados al bombeo de agua de la agricultura y el acueducto.
Aunque la vida útil de estos dispositivos es de 10 a 12 años, el panorama actual limita su funcionamiento y acorta los periodos de mantenimiento, un proceso que depende del combustible, la operatividad de los vehículos, el personal y los medios disponibles.
Si bien la estrategia adoptada no resuelve las dificultades asociadas al desabastecimiento de energía, sí acorta el plazo de reposición de los averiados por el sobreconsumo y constituye una vía que, con los insumos necesarios y el aseguramiento logístico, permitiría resolver uno de los mayores problemas del sector en la provincia.
FOTOS: Juan Pablo Carreras Vidal

