El artemiseño Brander Guevara debutó sin temblar en los playoffs de cuartos de final de la 64.ª Serie Nacional de Béisbol: novato con pulso de veterano, domó a los Cachorros holguineros e hizo vibrar el estadio 26 de Julio.

Se respiraba tensión en el terreno de los Cazadores. Cada espacio en las gradas era un latido y cada silencio, un presagio. Con el duelo igualado a un triunfo por bando, el muchacho se subió al montículo como quien sube a un altar: sin miedo, sin prisa, con la fe clavada en el brazo derecho.

Desde la banca, Yulieski González —antiguo lanzador de equipos Cuba—, lo miraba con la confianza de quien reconoce el talento verdadero, y no se equivocó. Guevara fue acumulando ponches con la serenidad de un monje y la furia de un huracán: ocho abanicados en seis entradas, apenas dos sencillos permitidos que no hicieron más que confirmar su dominio.

La recta volaba como una promesa cumplida. Noventa y tantas millas sostenidas (93-95), con picos de 96 y 97, una velocidad que no solo quema guantes, sino que quiebra voluntades. Holguín, uno de los lineups más temidos del torneo, quedó reducido a un murmullo, a un eco lejano de lo que nunca pudo ser.

Mientras él dictaba sentencia desde la lomita, sus compañeros afilaban los bates. Nueve imparables y diez carreras completaron la obra, para sellar la victoria por la vía de la misericordia, porque el béisbol, piadoso, decide ahorrar sufrimientos.

Brander Guevara venía avisando. En la fase regular había recetado 100 ponches y apenas le batearon para .225, pero una cosa es prometer y otra muy distinta es cumplir cuando la presión aprieta la garganta. Hoy, el novato se consagró.

Entre aplausos, flashes y gritos, Artemisa descubrió que tiene algo más que un pitcher: tiene una revelación. Un muchacho de flema inalterable, de paciencia antigua, que parece hecho para los días grandes, y quizás, sin exagerar, para vestir muy pronto el uniforme de la selección nacional.

Guevara lanzó una joya, y en el hábitat natural de sus Cazadores, bajo el sol de enero y la presión, el futuro del béisbol cubano dio su primer paso sin mirar atrás.

FOTO: Archivo Web


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