El primer título publicado en la provincia Memoria sobre el origen y fundación del hato de San Isidoro de Holguín, demuestra cómo los libros guardan historias que en ocasiones son leyendas y despiertan búsquedas a partir de referencias pasadas.

La edición pionera de este volumen apareció en septiembre de 1865 por el jurista holguinero Don Diego de Ávila y Delmonte en la Editorial El Oriental, a cargo de Francisco Álvarez y González, y describe un panorama historiográfico de la localidad entre los tiempos de la conquista y los inicios de la década de 1860.

Más de 60 años después surge la segunda entrega del mismo material, en 1926, en la imprenta El Arte, propiedad de José María Heredia, sin variaciones con respecto al texto anterior, al cual se añade una actualización con datos históricos entre 1868 y 1900.

Marca la obra un momento decisivo en el auge de la literatura y las artes gráficas de este territorio, además de considerarse una fortaleza de la memoria cultural, convirtiéndose en referencia para investigadores y escritores locales como el Doctor en Ciencias Históricas José Fernando Novoa Betancourt, merecedor del Premio Vasconcelos.

Novoa informó que el libro de Diego Antonio fue el primero que muchos pobladores de ese tiempo pudieron leer; sin embargo, existió una reseña en 1756 conocida solo a fines del siglo XX por el obispo Pedro Agustín Morell y un manuscrito de 1830 del teniente gobernador Francisco de Zayas, con diversos datos publicados en La Habana en 1841.

El material ofrece un pasado que explica su presente colonial a los lectores, raíces familiares antiguas, hechos de valor frente a agresiones extranjeras a sus costas y rinde culto a lo propio como patria local, un gran servicio a la formación de la identidad, agregó el historiador.

Para el Doctor en Ciencias Históricas el escrito, de 151 páginas, brinda una unidad trascendental a esos predios desde la etapa de la conquista, la institución de la jurisdicción de Holguín y su posterior evolución hasta las vísperas del inicio de las Guerras por la Independencia.

Aunque la literatura en Cuba se populariza después del triunfo de la Revolución, los escritores ya habían dado sus pasos en este ámbito y, en su conmemoración, cada 31 de marzo se celebra el Día del Libro Cubano, a partir de la creación de la Imprenta Nacional bajo la dirección de Alejo Carpentier en 1959.

Documentos existentes evidencian que la primera imprenta en la ciudad cubana de los parques se inaugura el 29 de marzo de 1862 por Bonifacio Antonio José Nápoles Fajardo, hermano del famoso Cucalambé, y en ella ve la luz la Hoja Oficial desde la Comandancia Militar y la Tenencia de Gobierno para dar a conocer sus resoluciones.

La publicación marca un antes y un después en la historia de la palabra impresa holguinera, cuya segunda edición arriba a sus cien años, de cuyo material se conserva un ejemplar en la Biblioteca Provincial Alex Urquiola, lo que evidencia el compromiso por la preservación del patrimonio literario y el fomento de la lectura. 

FOTO: Carlos Rafael 


Visitas

115210
Hoy: 39
Ayer: 305
Esta semana: 759
Este mes: 441