Con equipos recuperados, nuevas alianzas y ventas directas a la población, la Empresa de Conservas de Vegetales Turquino en Holguín retoma producciones. La escasez de combustible, envases e insumos sigue condicionando el ritmo de la fábrica.
Los productos de Turquino ya tienen presencia en el punto de venta situado frente a la fábrica y en las ferias dominicales del Consejo Popular Pedro Díaz Cuello. Es una de las vías que encontró la entidad para acercar sus elaboraciones a la comunidad y ampliar mercados, mientras recupera parte de la capacidad productiva.
La empresa mantiene contratos de producción cooperada, encadenamiento y alquiler con otros actores económicos. Entre ellos figuran Mipymes, Minindustrias y Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), alianzas que abren oportunidades para sostener las elaboraciones.
El regreso de Turquino a la actividad ha sido gradual. La falta de materias primas, envases, combustible e insumos impone dificultades cotidianas, a las que el colectivo responde con iniciativas para aprovechar los recursos disponibles y reparar equipos fuera de servicio.
Una de las acciones fue poner nuevamente en funcionamiento una máquina para sellar envases metálicos número 10, de gran capacidad. La reparación incluyó el cambio de rodamientos, el arreglo de piezas necesarias para garantizar el cierre hermético y la adaptación de componentes de otro equipo inactivo.
Rogelio Núñez Oliva, mecánico y anirista, señaló que la tarea se extendió por la carencia de piezas. El personal de mantenimiento y la dirección buscaron alternativas para devolver la máquina a la producción.
La recuperación de equipos y el empleo de envases que permanecían almacenados permitieron reanudar elaboraciones como puré y mermelada. La demanda de estos productos también impulsó la puesta en marcha de líneas que llevaban tiempo detenidas.
Más autonomía para gestionar
Turquino aplica 24 de las 176 transformaciones económicas y sociales impulsadas por el Gobierno cubano. Las medidas corresponden a dos de los 23 ejes temáticos y, según la dirección de la empresa, amplían las herramientas para organizar la producción y establecer relaciones con otros actores.
"Hemos trabajado en dos etapas. La primera está relacionada con la producción, los precios y el encadenamiento con actores no estatales. Estas facultades dan mayor autonomía a la empresa, sin abandonar su encargo", explicó Rodolfo Mora Mora, director general.
El colectivo, con experiencia en cada área de la fábrica, procura mantener las operaciones pese a las limitaciones materiales. La mayor parte del trabajo continúa realizándose de forma manual.
"Nos sentimos motivados y comprometidos con la nueva administración. Mantenemos la voluntad de seguir laborando para sacar adelante la empresa y cumplir con el objeto social", afirmó Marisol Pupo Leyva, obrera de la instalación.
Como parte de la atención a los trabajadores, la fábrica dispone de una cafetería y una galletería, además de entregar suplementos alimentarios. Entre los retos inmediatos está asegurar los insumos y las materias primas necesarios para sostener las producciones y responder a la demanda.
FOTOS: Ariel M. Nico

