Cuba y Argentina disputarán el liderazgo absoluto del grupo A en el Panamericano masculino de sóftbol, duelo pactado a las 10 de la mañana en el estadio José Gabriel Amin Manzur. Ambas escuadras llegan erguidas, con tres victorias sin sombras y el boleto asegurado a la instancia donde se repartirán las medallas y los pasajes a los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y a la primera fase de la Copa Mundial. Pero más allá de los números, el pulso de hoy será una declaración de poder.
Cuba ha caminado la fase clasificatoria como un huracán que no distingue fronteras. Panamá, Aruba y Puerto Rico han sentido el rigor de una novena que combina disciplina táctica y fiereza ofensiva. Tres fuera de combate marcan su paso, incluido un No Hitter que estremeció el estadio Luis Escobar Pocaterra y confirmó que el pitcheo antillano atraviesa un momento de gracia.
Ante los boricuas, la selección dirigida por Leonardo Cárdenas firmó una obra de autoridad: victoria 8-0, tercer triunfo en fila y pasaporte a la superronda. El derecho Alain Román volvió a erigirse como caballo de batalla, con cuatro capítulos inmaculados y 10 ponches que elevaron su cosecha a 25 en el torneo.
Rafael Guerra completó la faena con dos entradas perfectas para sellar el tercer juego sin hits del campeonato y el segundo consecutivo que reciben los boricuas.
La ofensiva cubana ha sido un relámpago sostenido. Miguel Savigne abrió brecha con doble remolcador y luego firmó un cuadrangular dentro del terreno antes de desaparecer otra pelota más allá de las cercas.
Reinier Vera y Luis Domínguez también han hecho sonar los maderos, mientras Yesander Rodríguez empujó carreras claves para decretar el triunfo por la vía de la piedad. Es un lineup que no concede treguas, que golpea temprano y remata sin piedad.
Argentina también ha impuesto respeto. Ayer aplastó 15-0 a Aruba en apenas cuatro entradas, con jonrones de Federico Olheiser, Alan Peker y Khalil Luna, estos dos últimos con cuatro impulsadas cada uno. Desde el montículo, Franco Saenz y Pablo Migliavacca administraron el juego con solvencia.
El choque de hoy será un espejo: dos equipos que han propinado fuera de combate, que dejaron sin hits a Puerto Rico y que han demostrado superioridad frente a sus rivales. Detrás, Panamá (1-2), Aruba (0-2) y Puerto Rico (0-3) luchan por el último cupo.
Para la mayor de las Antillas, el desafío no es solo preservar el invicto, sino enviar un mensaje antes de la superronda. La pelota blanda, que parece liviana en las manos correctas, puede convertirse en martillo cuando la empuña un equipo convencido de su destino.
Hoy se mide el carácter, la profundidad del roster y la capacidad de responder bajo presión. Y Cuba, que ha hecho del diamante un territorio de conquista, buscará escribir otro capítulo de autoridad en su ruta hacia las medallas, ante uno de los elencos favoritos.
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