La protección y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes en situación de discapacidad continúan siendo prioridades en Cuba. En los últimos años, el país ha fortalecido políticas, programas y proyectos encaminados a garantizar una participación plena en la vida familiar, educativa y comunitaria.
Un paso decisivo en este camino ha sido la entrada en vigor del Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes, una norma que consolida el enfoque de derechos y promueve una visión inclusiva, centrada en las capacidades y potencialidades de cada infante.
El nuevo cuerpo legal, aprobado en 2025 y vigente desde enero de 2026, refuerza las garantías para la protección integral de la infancia y establece responsabilidades claras para las instituciones encargadas de velar por sus derechos. Entre sus principales avances sobresalen el reconocimiento de la participación activa de niñas, niños y adolescentes en los asuntos que les conciernen, la creación de entornos educativos más protectores y la incorporación de disposiciones específicas para las personas en situación de discapacidad, desde una perspectiva de inclusión y no discriminación.
En la provincia de Holguín, el sector educacional desarrolla acciones dirigidas a fortalecer la atención a estos escolares. Las escuelas de educación especial y las instituciones de enseñanza general impulsan estrategias de inclusión que favorecen el aprendizaje, la socialización y el desarrollo de habilidades para la vida. A ello se suman proyectos comunitarios, actividades culturales, deportivas y recreativas, así como la preparación sistemática de docentes y familias para garantizar una atención más integral y personalizada.
Especial relevancia adquiere el trabajo conjunto entre Educación, Salud Pública, Cultura, Deporte y organizaciones sociales, con el propósito de eliminar barreras y ampliar oportunidades para cada niño y adolescente. Estas experiencias reflejan el impacto transformador de una política que apuesta por la equidad y la justicia social, donde la discapacidad no limita el acceso a los derechos, sino que impulsa la construcción de entornos cada vez más inclusivos.
Con la implementación del Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes, Cuba fortalece un modelo de protección basado en derechos, participación e inclusión. El desafío continúa siendo convertir cada garantía legal en una realidad cotidiana para miles de niñas, niños y adolescentes y asegurar su crecimiento en espacios donde puedan desarrollar plenamente sus capacidades y proyectos de vida.
FOTO: (Tomada del sitio Web gloriapomares.com) y Archivo Web

