En un aula, una mirada, un movimiento de las manos y una expresión pueden abrir caminos para aprender. En Holguín, profesionales acompañan ese proceso como maestros de apoyo de lenguaje de señas en la Escuela Especial La Edad de Oro, donde se educan con niños en situación de discapacidad sensorial, visual y auditiva.
La institución es referente provincial en la atención a estudiantes de este tipo, actualmente con nueve niños sordos y cuatro hipoacúsicos, además de extender sus servicios a la población infantil que estudia en el contexto regular. Estos maestros, auxiliares e instructores, acompañan a sus alumnos en el desarrollo de habilidades comunicativas que resultan esenciales para su aprendizaje, autonomía e integración.
La escuela constituye además un espacio de formación y continuidad profesional. Cuenta con tres estudiantes internos y varios de quienes pasaron por sus aulas regresaron como intérpretes o auxiliares, ahora desde otra responsabilidad. En Holguín existen actualmente seis intérpretes de lengua de señas, mientras cuatro estudiantes se forman como técnicos de nivel medio en esta especialidad.
En Cuba, el lenguaje de señas constituye una herramienta fundamental para favorecer la comunicación y el acceso a la educación de las personas sordas. En el aniversario 65 de la Educación Especial, historias de intérpretes sobran que muestran el valor de una labor que no se limita a enseñar una forma de comunicación: acompaña a los niños en el descubrimiento de sus propias posibilidades y en la construcción de un espacio donde puedan aprender y participar.
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