La provincia de Holguín da pasos firmes hacia la sostenibilidad agroalimentaria y la protección de sus comunidades más vulnerables. En el marco del proyecto NutriVida, apoyado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Unicef, se celebró un taller territorial enfocado en la gestión integral del riesgo, la adaptación al cambio climático y la formación técnica de los actores locales.
Durante las jornadas de trabajo, Geovanys Zaldívar, coordinador de los grupos de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo (PVR) en la provincia, ofreció una capacitación clave dirigida a especialistas municipales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) vinculados a los programas del PMA (incluyendo KOICA y NutriVida). Zaldívar puso especial énfasis en la elaboración de matrices de vulnerabilidad, una herramienta técnica imprescindible para identificar amenazas, evaluar la sensibilidad de las áreas productivas y colocar la resiliencia en el centro de las estrategias locales.
Esta preparación técnica permite a los equipos municipales analizar y priorizar las principales amenazas que impactan con frecuencia la región oriental, tales como sequías prolongadas, lluvias intensas, vientos fuertes, epizootias y epifitias. Con el uso de las matrices de PVR, los especialistas pueden determinar qué cultivos, sistemas ganaderos y grupos poblacionales presentan mayor grado de exposición, facilitando el diseño de medidas concretas de mitigación, alerta temprana y respuesta oportuna que disminuyan las pérdidas en el sector agropecuario.
Un aspecto primordial de esta estrategia es la articulación directa entre la producción local de alimentos y las redes de protección social de salud y educación. Al fortalecer las capacidades institucionales, se garantiza que el suministro de alimentos se mantenga de forma continua y oportuna para sectores prioritarios —embarazadas, madres lactantes y niños de hasta 11 años— en municipios estratégicos como Holguín, Mayarí y Moa, incluso ante eventos meteorológicos extremos o situaciones de emergencia.
Al término de la instrucción, las instituciones participantes destacaron el logro de equipos mejor preparados, cohesivos y comprometidos con la gestión del conocimiento. La integración de la gestión de riesgos en los planes de desarrollo municipal no solo fortalece la gobernanza local y la toma de decisiones basada en evidencias, sino que traslada el desafío principal a la práctica diaria: replicar lo aprendido en cada comunidad y transformar la ciencia en resiliencia real para el pueblo holguinero.
FOTOS: Proyecto NutriVida

